¿Por qué malinterpretar? (Malinterpretados)

La interpretación o el discurso del poder ha sujetado la conciencia del hombre a lo largo de la historia de la humanidad.

En la búsqueda de respuestas, desde el principio de los tiempos.
El hombre (solo en la tierra) explicó fenómenos naturales, por medio de dioses a los  que atribuía el poder de su creación.

En el camino en busca de ese por qué existe una sujeción de la conciencia que revelaba la verdad explicando el principio y el fin del universo, la existencia del hombre y el propósito de su vida terrenal, para alcanzar así la salvación. A esto podría llamarse:» la usurpación de la conciencia» que realizó el poder de la iglesia durante siglos.

Pero como en todas las relaciones antagónicas, la verdad y con ello el  pensamiento se habrían paso.

Por eso, la búsqueda del por qué da un gran vuelco, Dios deja de ser  explicación de la verdad y el hombre se convierte en el centro del pensamiento, ahora es capaz de encontrar explicación en la filosofía y en la ciencia. Prueba de ello “El giro Copernicano” y Descartes que invita a dudar.

Pero ¿por qué malinterpretar y no más bien interpretar? La respuesta está en que interpretar se reduce  atribuir a algo un significado determinado. Es el discurso del poder que no invita a pensar o a cuestionar, y solo se limita a darle sentido a su narrativa.

Para generar el pensamiento crítico, son indispensables las ideas ajenas. El problema esta cuando el poder, en este caso el poder comunicacional, que surge después del poder eclesiástico como gran revelador de la verdad (la segunda usurpación o domino más grande las conciencias en la historia de la humanidad a monopolizar la verdad) Ahora comenzamos a  ser pensados o interpretados por los medios de comunicación, en lugar de pensar por nosotros mismos.
 
El filósofo alemán, Martin Heidegger, llamó a esto «vivir en estado de interpretado», lo que significa que no sólo se vive creyendo lo que se lee y se escucha, sino que todo se normaliza una realidad que favorece al poder.
 
Es así que surge la necesidad de cuestionar y por tanto de “interpretar” o malinterpretar al poder de forma incorrecta para sacar su verdadero sentido. Para no permanecer pasivos y en “estado de interpretado” malinterpretar para combatir desde esta trinchera la segunda usurpación más grande de la verdad , para vencer su narrativa, por eso mal pensamos y no confiamos, por eso dudamos y cuestionamos. Vivimos tiempos donde la narrativa del poder de la élites económicas, financieras y políticas solo nos permiten reproducir su pensamiento, por eso nosotros desde este paradigma comunicacional los malinterpretamos.