El derecho a la felicidad

El establecimiento de un nuevo orden jurídico basado en el derecho humano a la felicidad podría sentar las bases de lo es hoy la cuarta transformación de México.

En la primera etapa de la transformación de nuestro país, es decir en el período de la independencia, se estableció (sin que entrará en vigor) la primera Constitución; inspirada en los Sentimientos de la Nación, el congreso divulgó el 6 de noviembre de 1813 el Acta Solemne de la Declaración de la Independencia. Y Finalmente, el 22 de octubre de 1814 el congreso dio a conocer en Apatzingán, el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, el cual fue conocido como la constitución de Apatzingán, en el que se expresó de forma concluyente el nombre de México como nación independiente, organizada y libre del dominio español.

La Cuarta República separa el poder político del económico en un contexto donde el abuso del poder llevó al extremo del sometimiento a una Nación que decidió emprender por la vía pacífica (a diferencia de las otras tres revoluciones) su independencia.

La explotación, la desolación y el sufrimiento de un país marcado por la corrupción de sus gobernantes, esta inmersa ya en la cuarta transformación. Pero, hace falta un marco jurídico de avanzada que le dé certeza jurídica y rumbo.

Hablo del derecho a la felicidad, como respeto a los derecho humanos. El antecedente está plasmado en el artículo 24 de la Constitución de Apatzingán (que recoge los sentimientos de la nación que quería ser libre de la colonia española) y habla del derecho a la felicidad del pueblo.

En este contexto histórico tendrá que ser analizado, el derecho a la felicidad de la persona (del pueblo) después de la época neoliberal que lo enajenaba todo. El Congreso con mayoría de partido morena a propuesta del ejecutivo podrían incluir el derecho a la felicidad como eje rector del orden jurídico constitucional de la cuarta República.

No hay que olvidar que México siempre ha sido vanguardia al ser el país que en 1917 estableció una Constitución que protegia por primera vez los derechos sociales de los ciudadanos. Podemos poner el ejemplo de nuevo. Ayer el Presidente al hablar del programa contra las drogas cito el derecho a la felicidad. Se puede seguir cambiando el rumbo de nuestro país. La propuesta es que el derecho a la felicidad (que está de algún modo presente) se eleve a rango constitucional.

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