Por los pendejos que siguen sin entender

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《Para que entienda Enrique Alfaro》

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Pendejo. Este adjetivo usado coloquialmente significa: tonto, estúpido y cobarde. No hay duda, no es lo mismo leer que entender lo que se lee. Así sucede cuando se dicen frases, dichos o se hacen declaraciones
sin entender su significado y alcance. «Por mi Madre, Bohemios» habría dicho Monsivais después de un largo sarcasmo.

Y es que cuando piensas que lo has visto todo, siempre llega alguien que lo supera, nunca creí que la estulticia que Peña Nieto mostraba al hablar en público, podría ser empequeñecida por otro.

Pero no es solamente lo dicho por Enrique Alfaro lo que resulta preocupante, sino que aparenta sustentar sus actos en fuertes convicciones ideológicas o morales y religiosas, lo que resulta, incluso, más aterrador que el mismo hecho en sí. Recuerdo a Anna Aharent y me pregunto ¿Por qué una persona normal, que ni es malvada ni tiene mayores pretensiones que las de cumplir órdenes o ejecutar medidas, se involucra en actos como los de reprimir a ciudadanos que buscan sobrevivir económicamente a la pandemia del COVID-19?
¿Por su incapacidad de juicio? Arendt distingue entre conocimiento y pensamiento; el primero es la acumulación de saberes y técnicas, la conceptualización de lo aprendido, mientras que el segundo lo define como una suerte de constante diálogo interno en el que, en la íntima soledad, uno juzga sus propias acciones. Acaso el Gobernador de Jalisco carece de capacidad de “pensamiento”, o al menos no lo ejerce mientras gobierna.

Quiza Alfaro se encuentre ya dentro de «la banalidad del mal» porque es de los individuos que actúan o han actuado dentro de las reglas del sistema al que pertenecen (en Jalisco) sin reflexionar sobre sus actos.

No se preocupa por las consecuencias de sus actos, sólo por el cumplimiento de lo que cree es necesario para mitigar el contagio del Covid -19.

«En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio» (decía Albert Camus en la Peste), pero cuándo la estupidez insiste las cosas dignas de desprecio deben ser señaladas aún en la ficción de Orán (Ciudad Argelina donde se desarrolla la novela de la Peste) como en la realidad que nos trajo Wuhan o como la que nos muestra el gobernador emanado de las filas de Movimiento Ciudadano en Jalisco.

El desprecio y la negación del otro en su supervivencia, cuando se deberían de mostrar signos de solidaridad y ayuda mutua por parte del gobernador de Jalisco, demuestra que, quién no termina de entender que el problema es grave, es él.

Regresemos a la definición de pendejo, «tonto, estúpido y cobarde» ¿acaso no es tonto adoptar medidas cercanas al totalitarismo? ¿no es estúpido pretender obtener un beneficio político de la desgracia? -y por si fuera poco- ¿no es cobarde reprimir a quienes en la indefensión buscan por cualquier medio su supervivencia? Respuesta: El que no entiende es otro. Esos tiempos ya se acabaron y con ellos: la represión, la mentira, la impostura, el terror y el oportunismo. Y más desde una postura que lo distancia de los nuevos tiempos.

No «señor Gobernador» no conoce el sentir de su pueblo. Déjenme platicarle algo, creo que si desea hacer algo por su gente, primero tendrá vergüenza y luego deseará agachar la cabeza y cerrará los ojos, hasta que la realidad lo golpee en la cara.

Cierre más fuerte los ojos y deje de tener pensamientos histriónicos, no fue «Dios quien decidió ponerlo al frente de esta crisis», fue el voto de los ciudadanos, y sí tiene frente a usted una gran responsabilidad. No necesita más para saberlo. Y ni madres, nadie se va rendir. Tampoco aflojaran el paso. Salen a la calle por necesidad, por sus hijos, por sus padres, por los que aman. Cierto, hay gente consciente que cumple con su responsabilidad y otros no tanto, como Usted. Deje le explicó algo más -para que entienda el problema- éste no se resuelve cuando la estupidez insiste y se agrava, también cuándo los pendejos que dicen gobernar siguen sin entender.

Antes de intentar entender los alcances de sus acciones, primero lo invito a reflexionar. A tomar el liderazgo que esta situación requiere para que su pueblo salga adelante. De lo contrario, aunque la pandemia se vaya, la peste que representan políticos como usted. Quedará un tiempo hasta que los ciudadanos le cobren factura en las próximas elecciones.

Está a tiempo. La vida de las personas y su bienestar están por encima de la mezquindad. ¿Entendió?

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