«El Gobierno estaba infestado de corrupción»

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«Los negocios más lucrativos, las tranzas más grandes se hacían con el visto bueno del presidente»

¿En realidad la corrupción se limpia de arriba para abajo? ¿Qué tan loco está el presidente Andrés Manuel para enfrentarse a los niveles de inseguridad y corrupción de uno de los países con el peor desempeño en estas materias «solo con el ejemplo»? ¿Cuándo llegará este ejemplo a tocar a los estados y municipios que aún siguen repletos de malas prácticas e ineficiencia?

Uno de los factores que tendrán que atenderse es la impunidad. Si la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia, el poder judicial tiene que revivir un estado de derecho hoy en día prácticamente inútil. La media internacional de impunidad es de 55 puntos; México tiene 69.8, y aunque la máxima internacional sea de 74.6 en el Estado de México la media es de 80.1. Grave.

El secreto del presidente tiene que ver con algo tan profundo como el temor a ser detenido por la autoridad y obligarse a rendir cuentas ante la justicia; o el valor de saber que existe esa justicia y nadie está fuera de sus límites para trasgredir a nadie .

Un asaltante de transeúntes temía más a otro pasajero que le hiciera frente que a un policía. La impunidad arriba como abajo nos convirtió en víctimas de lo que nosotros mismos somos parte, un país en democracia.

A muchos en el Estado de México les conviene ese grado de impunidad. La justicia que nunca llega porque alguien tuvo el mejor contacto, más dinero u obedecía a un interés más lejano.

No en vano la enorme diferencia de los aires que se respiran en la Ciudad de México; y el viciado humo de corrupción que tienes que tragarte en el Estado de México, la bastión más importante del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Después de 90 años frente al Estado Libre y Soberano de México (edomex), las riendas que dirigen el estado contrastan sus resultados en estas materias con los de la Ciudad de México, que aun así tiene una media por encima de los estándares internacionales.

El tema no es tenerle miedo a la sanción, sino salir con la convicción de hacer lo correcto porque la autoridad garantiza que el otro también hará lo correcto. Justicia.

La probable detención del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, además de poner a temblar a muchos, despertó la confianza en el estado de derecho de la ciudadanía. El antídoto a todo este veneno de corrupción, inseguridad e impunidad, apenas empieza a desintoxicar un sistema corroído.

Y aunque por fin, se pone en marcha una maquinaria desbaratada, el primer paso ya se dio. El Fiscal, Alejandro Gertz Manero, ha resultado ser efectivo y ha demostrado independencia; la Unidad de Inteligencia Financiera liderada por Santiago Nieto ha facilitado información crucial para la fiscalía;

Durante la actual administración federal, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha generado 60 denuncias ante la Fiscalía General de la República, así como acuerdos de bloqueo de recursos por más de 9,000 millones de pesos.

ElEconomista

y por otro lado la Secretaria de la Función Pública, Irma Erendira Sandoval, ha llevado a cabo alrededor de 400 inhabilitaciones y aplicado sanciones resarcitorias por un monto superior a los 656 millones de pesos.

De pronto, las frases domingueras de López Obrador empiezan a cobrar sentido. No obstante, los resultados harán que su ejemplo además de ser un pilar moral, sea un referente para la sociedad y no nada más para la clase política.

En México empieza a moverse la justicia. La Fiscalía, la UIF y la SFP ya operan a favor del patrimonio público mexicano. La justicia todavía no llega a todos lados pero, si seguimos señalando y exigiendo como sociedad un sistema limpio y eficiente más rápido se acabará con la corrupción y la impunidad.

Leonardo Gálvez

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