Lo bueno, lo malo y lo feo de la marcha del 8M y del 9M

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Fecha de la última modificación

por Tania Ramos (Columnista invitada)

(Análisis)

México está viviendo una época muy violenta que ha venido arrastrando principalmente desde que gobernaba Felipe Calderón. Durante su mandato se cometieron 4 mil 112 asesinatos de mujeres en 13 entidades del país, y de 2010 a 2012 se reportaron desapariciones de 3 mil 976 mujeres, de los cuales 1,200 casos fueron denunciados en Chihuahua y 955 en el Estado de México, de acuerdo con cifras del Observatorio Nacional Ciudadano del Feminicidio.

De acuerdo a la revista Proceso, de 2014 a 2017 se cometieron 8 mil 904 asesinatos de mujeres, y sólo el 24% fueron investigados como feminicidios.

La marcha del 8M

Todos hemos ya visto los videos de las mujeres que decidieron salir a manifestarse el domingo pasado, vimos esas imágenes de mujeres tomadas de la mano gritando consignas en unísono “¡Ya basta!”. Fue una gran manifestación femenina, dónde se dejó en claro que las mujeres ya estamos hartas del acoso, de la violencia y de la marginación a la hemos estado sometidas durante siglos.

Lo malo del 8M

Hago un pequeño análisis de lo malo del día. Primero los grupos de feministas radicales que comenzaron a ejercer violencia en la marcha, muchas mujeres asistentes gritaban “no violencia”, y trataron de resguardar al cerco de mujeres policías que estaban haciendo una valla, para evitar destrozos y desmanes, cosa que no les importó a muchas e hicieron lo mismo; pintas y daños a comercios, hoteles y restaurantes de la zona. Así, como lo que pasó anteriormente, rayaron y maltrataron monumentos históricos de Paseo de la Reforma hasta llegar al Zócalo. Una de las cosas más malas fueron las agresiones que sufrieron las mujeres policías que sólo estaban haciendo su trabajo y a quienes les gritaban “esas puercas no nos representan”, y reclamos como “si así nos cuidaran como cuidan estos edificios otra cosa sería”.

Recolectando opiniones de amigos y familiares, notó un descontento ante estos actos, y me sorprendió el comentario del uno de los hombres más cercanos a mí, diciéndome: «por mi qué quemen toda la Ciudad si lo desean, es parte del clamor de su justicia», me quedé boquiabierta e hizo trizas mis críticas.

Incluyo aquí el que un grupo de feministas encapuchadas se atreviera a tirar bombas molotov. Hicieron daño a otras mujeres asistentes de la marcha y en la puerta del Palacio Nacional a una periodista que cubría el evento, también a mujeres policías que estaban resguardando.

Lo feo del 8M

Para mí lo feo del 8M no fueron las pintas, no fueron los destrozos, lo feo de este día es darnos cuenta que existe mucha violencia de género en México, que la mayoría de las mujeres hemos sufrido acoso en el transporte, en la calle, en la escuela y nuestra propia casa, que es muy triste ver, oír y palpar esas historias de madres y padres de niñas y mujeres desaparecidas, que hasta hoy no han tenido una respuesta por parte de las autoridades, que el predominante machismo continué en los hogares, y que tenga que pasar algo tan atroz y doloroso a veces para que un hombre que es padre se dé cuenta de ello, y de lo valiosa que era esa mujer en su vida. Que no nos movilizamos esta vez sólo porque sí, de que no estamos perdiendo el tiempo, y que necesitamos que cambien algunos roles en la casa y en el trabajo. Y lo más importante, amor y valores en la familia.

Aquí añado que uno de los estados dónde corren más riesgo las mujeres es el Estado de México, tanto que aquí, en los últimos años se han cometido más feminicidios y desapariciones de niñas y mujeres y esto debe cambiar, no sólo para el Edo. Mex., sino para todo el país.

Políticamente hablando, se me hace una hipocresía total que se sumaran a la marcha mujeres del PAN y del PRI. En su momento tuvieron la oportunidad de hacer algo en las cámaras de Diputados y Senadores, de darle justicia, por ejemplo, a los niños de la guardería ABC, de frenar violencia cometida en los pueblos rurales de México, donde personal del Ejercito cometió violaciones a mujeres, (saben de qué caso hablo ‘Atenco‘), y no lo hicieron, ellas se cuelgan de este movimiento -al cual no representan- y sólo lo hacen por ganar un poco de fama que ya se les acabo.

Lo bueno del 8M

No todo fueron pintas, destrucción y golpeteos entre las manifestantes, lo mejor que nos deja la marcha del 8M es hacernos notar, dejar en claro que la mayoría de las mujeres estamos hartas de toda la violencia (en todas sus vertientes) no sólo hacia nosotras, hacia todas y todos, se clama por seguridad, por igualdad y por respeto.

Me encantó ver en las fotos y videos mujeres de todas las edades, mujeres de la CDMx, mujeres de grupos indígenas, mujeres del medio del espectáculo, que también están en todo su derecho de sumarse al movimiento, aunque de igual manera creo que desde sus puestos de trabajo pueden hacer más por este movimiento feminista y por la cusa.

También vimos muestras de paz y sororidad, ese era el eje principal de la marcha, pese a los disturbios presentados. También celebro la gran actuación de estas féminas policías de la CDMx, qué aguantaron y como las grandes, pero sigo sin aprobar el que las hayan violentado de esa manera.

Del lunes 9M puedo decir que fue otro tipo de protesta, una protesta silenciosa y me pareció buena y respetuosa. Algunas mujeres sí salimos a trabajar y otras decidieron quedarse en casa; y también lo considero como “el día que callaron las mujeres de México para hacerse visibles”. Un día en que se llegó a una reflexión profunda sobre el tema feminista y sobre la violencia que miles de mujeres sufren día con día. Debemos de seguir luchando por ello y hacer crecer esto, aún hay lugares en dónde se necesita llegar y dejar  de normalizar las conductas violentas y opresoras hacia nosotras. Es por mi abuela, es por mi madre y hermanas, es por Fátima, por Ingrid, por Maria Elena y miles de mujeres que fueron nombradas en la marcha del 8M, darles la voz que les arrebataron y la fortaleza que a otras les quitaron.

Cierro con una lista del porque este movimiento:

  1. Porque nos están matando.
  2. Porque nos violentan continuamente durante toda nuestra vida.
  3. Porque no nos permiten decidir sobre nuestro cuerpo (aborto).
  4. Porque aún creen que los trabajos del hogar son nuestra responsabilidad.
  5. Porque el 40% de nuestro trabajo no es remunerado.
  6. Porque los trabajos exclusivos para mujeres son los peor pagados.
  7. Por el racismo que aún existe, principalmente en mujeres de piel morena y de decencia indígena.
  8. Porque se olvidan que las políticas públicas deben tener enfoque de género.
  9. Porque se requiere mayor atención y presupuesto a políticas contra violencia de género y en favor de igualdad de género.
  10. Queremos salir a la calle sin miedo.

la redacción

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